
-Platón-
The Love Letter-Fragonard
Como niña pequeña sigo inflando mi globo, lo inflo y no puedo evitar sonreír, pues con cada bocanada de aire que expiro, mi corazón late más fuerte. Ya no hay manera en que pueda ignorar su palpitar; ni gritando hasta que se me acabe el aire, ni en el más profundo y meditado silencio. Tu presencia me ensordece, me hace temblar, me eriza las ideas… ¡me ciega la piel! Me aterra pensar que los latidos puedas escuchar, y es que cuando estoy a tu lado no pueden compararse a nada, un cuete, una bomba, no… ¡nada se les compara!
Simplemente no lo resisto. Tu mirada, tu sonrisa, mi corazón grita junto a ti… y no puedes escucharlo. Pero soy increíblemente necia… me piden que no me deje llevar, que no me ilusione, que me controle, jaja… que “no haga castillos en el aire”, y a pesar de que escuché esos consejos atentamente, a pesar de que los hice mis reglas “irrompibles”, descubrí que no me importa ya nada… Sí, ya me enamoré, ya me ilusioné, ya estoy soñando, ¿y qué? El futuro es incierto, lo sé, pero por lo pronto lo estoy disfrutando.
Tanto miedo que tenía y ahora estoy segura de lo que siento. Es verdad, no sé qué sientes tú, no sé si sea bueno lo que siento yo… Pero por la manera en la que logro reír y cantar y bailar y soñar, no creo que sea tan malo… No sé si sufriré, no sé si te lo diré alguna vez, no se nada y no obstante, sigo inflando mi globo, lo inflo, lo inflo… quizás explote, quizás no. Quizás se me acabe el aire, quizás no… quizás lo notes, quizás no… ¿O acaso te unirás a inflarlo conmigo? No lo sé…
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