
El Sombrero Loco- Alice in Wonderland
Muchos me han preguntado qué es la felicidad… yo misma lo he hecho y no he llegado a una conclusión certera. ¡La felicidad es tan relativa! Puedes pensar que alcanzando el siguiente escalón la encontrarás, pero cuando subes… parece que ésta logró subir uno más también. Y entonces es el cuento de nunca acabar, pues a medida que te acercas a ella, se aleja más. Lo peor es que vives frustrado, frustrado por alcanzar algo que ni siquiera estás seguro si está o no está ahí. ¿Qué hacer? Buscar en otro lado tal vez sea la respuesta… pero ¿por qué no dejar de buscar? La felicidad está en ti… Tal vez dirás que todo el mundo dice lo mismo y nadie lo aplica, muy cierto… pero no es justo generalizar. Esta semana aprendí que tú eres dueño de tus propias acciones, pensamientos, actitudes… quizás nunca puedas controlar tus emociones, pero la felicidad no debe depender de un enamoramiento fugaz, de un momento de tristeza, de euforia o de ira total… No digo que debemos estar siempre relucientes y desbordando sonrisas, sé que a veces es difícil plasmarlas en tu rostro si no puedes sentirlas desde el corazón. Pero cuando nos damos cuenta de que podemos dejar de buscar la felicidad y buscar lo mejor de cada momento, cuando nos despertamos con ganas de ser mejores… entonces nos damos cuenta de que la vida parece sonreírnos… y sí, tal vez lo haga en forma de aprobación, de que logramos descubrir uno de los mayores misterios del ser humano, y es entonces cuando podemos hacer de la felicidad algo eterno, un estilo de vida… tú estilo de vida. Pero entonces debemos aprender que nada es perfecto… nada, ni un poema de Neruda, de Buesa, ni una pintura de Miguel Ángel o una composición de Mozart… hasta ellos tuvieron errores, sin embargo, sus obras son apreciadas, valoradas, adoradas… y así debería de ser nuestra felicidad. Porque aunque muchas veces dejamos ir oportunidades y otros las toman, hay oportunidades que se repiten dos o más veces, y hay oportunidades que alguien más dejó ir que ahora están en nuestras manos… Las cosas siempre tienen una razón de ser y aunque por algún instante nos parezcan pésimas… siempre hay algo que aprender de ellas, y al final siempre hallaremos una razón para sonreír, sólo debemos buscarla bien y en el lugar adecuado… ser constantes, luchar por ello. Sí, se vale llorar de vez en cuando, se vale enojarse, entristecer… sino ¿cómo aprenderíamos a admirar el sol y el amanecer?, ¿Cómo podríamos valorar un atardecer, un lindo arcoíris después de una tormenta? Aprendemos a ser agradecidos… a apreciar el regalo de la vida, a reconocer que el camino que recorremos tendrá baches y topes, pero es nuestra decisión pasarlos con cuidado, esquivarlos, frenar a tiempo para no lastimarnos de más… ¿Y qué importa si los demás te señalan? Lo importante es ser feliz... Y fue así como aprendí a responder que no estoy feliz, soy feliz, vivo feliz, ¡quiero ser feliz! Y lucharé por conservar mi felicidad hasta el final… ¿Y tú?
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